De Fidel a Chacumbele
La idea era convertirse en el sucesor de Fidel, con las ventajas de tener el apoyo de éste y una billetera repleta de petrodólares. Pero está terminando convertido en Chacumbele, o sea, matándose él mismo. Los desaciertos en la economía son garrafales y palpables; los errores en el sector salud son monumentales; construyendo viviendas, está raspado; en la política exterior, los traspiés son vergonzosos. En política, medida en términos de votos, ya comenzó su declive el 2D y esperamos se materialice contundentemente el 23N.Esa idea que le inculcó su filósofo particular, aquel argentino llamado Ceresole, de asumir el poder en tres instancias: él, el ejército y el pueblo, lo está llevando al descalabro. Pensaron, él y Ceresole, que podían prescindir de las instancias medias que conectan al Ejecutivo con el pueblo, o sea, los partidos y sus dirigentes. La cosa, mal que bien, le venía funcionando con la gran ayuda de los petrodólares, pero se le atravesó el 2D y ahora tiene que recoger sus peroles ideológicos.Si menospreció y humilló, tanto en privado como en público, a sus seguidores inmediatos, ahora no puede convertirlos en estrellas merecedoras de votos. Para él, los ahora vicepresidentes del PUS, no pasan de ser dirigentes "tapa-amarilla". Repiten tanto sus sandeces como los insultos, como una especie de "tarifa plana". Ahora les llegará el recibo.Como Chacumbele, él mismito se mató. Independientemente de que sea verdad que ninguno brilla por luz propia, tampoco es para que los atropelle y menos para que lo sepa todo el mundo, porque además, él se ha encargado de que se sepa que él es el único que manda, el único que con su dedo puede decidir quién va a un cargo electivo o quién queda afuera. De allí, el bochornoso espectáculo de adulancia que vemos a diario entre sus seguidores. Un verdadero torneo de jalabolismo que nos hace sentir vergüenza ajena.Para suerte de la oposición, los desaciertos son numerosos; ahora queda ver cómo lo aprovechamos. El Dedo falla feo en Carabobo, en Anzoátegui, en Guárico, en Táchira, en Bolívar, en Aragua y pare de contar. Ha tenido que apelar, inescrupulosamente, a las inhabilitaciones, para así ver si detiene la caída de Miranda, Alcaldía Mayor, Anzoátegui.En su ego no hay mayor líder que él, en consecuencia, tiene que tirarse encima la dura campaña de sus candidatos a gobernadores y alcaldes. Estamos ante los abusos mediáticos; ante el derroche publicitario; ante el reparto de dinero a manos llenas, en la compra de votos. Viéndose perdido, desesperado, ha llegado al extremo de amenazarnos con guerra, si pierde en noviembre. ¡Que engreído! Por cierto, la oposición debería de amenazar con continuismo, si él gana las elecciones; porque no es para extrañarnos que intente, de ganar en noviembre, retomar sus ambiciones tiranuelas de permanecer en el poder.//
Rodolfo Dasilva