martes, 22 de enero de 2013

Jessica, antifaz para los excesos de Evo


                                                              
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Evo Morales Y García Linera han manipulado la imagen linda de la muchacha para solapar sus despropósitos

Jessica es radiante como un amanecer en las llanuras orientales. Hija de un británico y una camba del Beni, es una mestiza más que agraciada. Por eso fue Miss Bolivia uno de estos años de la presente década encogida para su país.

La belleza no le ha aportado mucha suerte a Jessica. Primero el afiebrado García Linera y después el virulento Evo Morales, han manipulado la imagen linda de la muchacha para solapar sus despropósitos. Ella ha sido un antifaz, a su tiempo desechable, para disimular la cara horrenda del gobierno opresivo de Bolivia.

A la joven sajona criolla la lanzaron dos veces de candidata a gobernadora del Beni, a sabiendas de que no tenía chance, por eso dos veces ha sido derrotada. El Evo y su carnal García Linera lo hicieron adrede. Fue una tentativa fallida de evitar el fracaso. Porque ellos saben que cada vez más tienen menos votos y sólo le quedan los trucos y la represión.   

Pero Jessica, dos veces perdedora en el Beni, no es del todo inocente. Ella sabe que sus tutores, Evo y García Linera, abusan a diario del poder en Bolivia. La manera como manejaron la campaña de la Miss, con un desbordamiento de la corrupta compra de votos y de intimidación a los electores, es un ejemplo de lo dicho, que además Jessica vio con sus propios ojos y, lo peor, quedó para siempre como cómplice de esas fechorías.

Jessica sabe del atropello a los indígenas del TIPNIS, perpetrado por Evo con la cooperación de una empresa brasilera, para ensanchar la frontera de la coca; conoce de los juicios amañados contra Ernesto Suárez y Leopoldo Fernández; de la impunidad del diputado masista violador; de la Constitución neocomunista impuesta desde un cuartel, con exclusión de los constituyentes democráticos; de la persecución al dirigente cívico cruceño Branko Marinkovic, por un supuesto magnicidio, cuando ya se demostró que el terrorista Rosza llegó a Bolivia con un pasaje que le pagó el gobierno venezolano de Hugo Chávez, el aliado de Evo; en fin, Jessica está enterada de las tropelías de sus protectores. En verdad no tiene excusa.

Ni siquiera se le puede disculpar con la frase de Proust: ella no era mala, era joven.