Opiniones
libres…
Dos veces los comunistas cubanos y sus obedientes
seguidores, Nicolás Maduro, Cabello, Rangel, Giordani, Flores, Rodríguez,
Bernal, Amundaraín, Valera, Jaua, Tarek, Silva, Izarra, Villegas, Morales,
Ortega y resto de aprovechadores del carisma y despilfarro del caudillo,
mataron al virulento Hugo Chávez Frías.
Primero lo asesinaron físicamente. Se aprovecharon de
su delirante afán de protagonismo, para impulsarlo a comprometerse en una
campaña electoral que no podía resistir, dado que estaba gravemente enfermo y
los médicos y la sensatez recomendaban que se concentrara en salvar su vida.
Luego lo mataron políticamente, cuando lo ayudaron a
cerrar cualquier posibilidad de reconciliación con el país maltratado y, sobre
todo, cuando lo usaron en su lecho de muerte o moribundo, ¿quién sabe?, para
perpetrar un auto golpe contra la Constitución Nacional, violentando de manera
innecesaria y alevosa el procedimiento jurídico para la sucesión presidencial.
Los cubanos se engancharon en el grotesco exabrupto,
porque necesitan salvar a todo trance los diez mil millones de dólares al año
que le sacan al manirroto Chávez (y le tienen mucha desconfianza al gordito
Cabello, no puedo evitar que me recuerde la imagen de tarugo de Pérez Jiménez);
y los subalternos de Cuba, Maduro, Diosdado y su pandilla, lo hicieron
porque sin Chávez no son nada, no saben qué hacer, se sienten perdidos,
dependen de la sórdida capacidad de maniobra de los mantenidos de La Habana.
El tupamaro José Mujica: Vimos como un bochorno la presencia del presidente de
Uruguay, un país democrático modélico, en el aquelarre chavista del 10 de
enero, avalando el autogolpe Maduro-Cabello-Raúl Castro, al lado del cocalero
Evo Morales y, los más triste, de Daniel Ortega, un hombre acusado por su hija
de haberla violado cuando era una menor. Creemos que Mujica se holgó en ese
baile de disfraces, por nostalgia de sus tiempos de terrorista tupamaro …….