MARÍA EUGENIA GASCUE SCHWARTS| EL UNIVERSAL
Para poder escuchar a otro, primero debo saberlo hacer conmigo, estar atento a mis sensaciones corporales que me indican qué emoción estoy experimentando y observar mi propio diálogo interior. No se puede dar a otro lo que no me sé dar a mí mismo.
Oír y escuchar no es lo mismo, lo primero es algo que sucede y lo segundo es algo a lo que les pongo intención.
La esencia de una buena escucha es la empatía. Saberse poner en el lugar del otro, comprender sus necesidades, sentimientos y responder con respeto a sus reacciones emocionales. Hay que ser amable para ser amado.
En algún momento todos necesitamos sentirnos comprendidos, solo lo recibiré si lo sé dar. A la energía no se le puede hacer trampa.
continua
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