sábado, 18 de febrero de 2012

Ni escuálido ni mosca ni majunche


ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
EL UNIVERSAL

El extraordinario ejercicio de ciudadanía, evidenciado en los más de tres millones de votantes que acudieron a la convocatoria nacional de la Mesa de la Unidad Democrática, amén del claro mensaje al Gobierno y sus ejecutores; es también una exigencia al respeto propio, al esfuerzo colectivo por superar, de una vez por todas, la burla insana y desafiante, que pretende convertir una incontestable victoria, en una caricatura de sí misma.

Por años una parte de la población a recibido, con disgusto, pero con acomodo, motes peyorativos sobre sus convicciones. Por años, como quien intenta resistir volteando el sentido de las cosas, se han asimilado términos como escuálido, mosca, y más recientemente, majunche; sin advertir quizá, que esa facilidad de permear del discurso perdedor hacia la mayoría; le permite a los minusválidos políticos, desviar la fortaleza real de quienes le adversan.

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