miércoles, 23 de noviembre de 2011

Carta de Ivan Simonovis


El comisario Iván Simonovis cumple este martes siete años de prisión, tras ser sentenciado por los hechos del 11 de abril de 2002. Desde su lugar de reclusión, envió una carta pública para explicar la situación en la cual se encuentra.

A continuación la carta enviada por el comisario llamada “62.000 horas en un calabozo”:

Tras 4 años solicitándole a las autoridades ser atendido por médicos especialistas, el pasado 5 de Septiembre de este año fui trasladado a una clínica para hacerme unos exámenes.

El resultado de los mismos arrojó el siguiente cuadro:

Discopatía en columna vertebral.
Disminución del espacio intervertebral L5-S1.

La Resonancia Magnética y Radiología Cervical evidenciaron:
Discopatía severa a predominio. Estenosis de forámenes izquierdos en corte axial.
Compresión de raíces nerviosas en dichas foráminas.
STIR positivo en platos vertebrales C6 y C7 por fracturas recientes.

La Electromiografía:
Síndrome del Túnel Carpiano bilateral.

La Densitometría Ósea evidencia:
Riesgo de fractura moderada en trocánter y cuello femoral.
Riesgo de fractura leve en columna lumbar.

¿Qué motivó este complejo cuadro?
Definitivamente, las condiciones de reclusión en las que me encuentro.

A todo esto, le debemos agregar un peligrosísimo factor de riesgo: la falta de exposición a los rayos ultravioleta que proporciona la luz solar. Estos, son responsables de la producción de vitamina D.

La protección del derecho a la salud y a la vida cobra especial relevancia en los casos de personas privadas de libertad (artículo 43 constitucional), por cuanto es al Estado a quien corresponde en forma INDELEGABLE.

Sin duda un trato diametralmente opuesto al recibido por el presidente Hugo Chávez quien como prisionero político hasta por un dolor de muela era trasladado en forma inmediata al hospital militar.

Fui sentenciado el 4 de Abril del 2009 a 30 años de prisión, desde esa fecha hasta el día que me trasladaron a la clínica transcurrieron 2 años y 5 mesessin tener contacto visual alguno fuera de este vetusto edificio.

Fui trasladado, como siempre “bajo estricta seguridad”, esposado en la parte trasera de una camioneta del Sebin. La comisión buscaba abrirse paso con sirena a fondo en la saturada vía pero aun cuando el desplazamiento era velóz para mí todo era como en cámara lenta.

continua: