Varios hombres trabajan cerca de casas modelo en miniatura que forman parte del programa gubernamental Casas para el Pueblo, en Managua, a principios de octubre. Los nicaragüenses eligen presidente el próximo 5 de noviembre.
Carlos Alberto Montaner
Esteban Felix / AP
Los nicaragüenses votarán el 6 de noviembre. Están en juego la presidencia, 90 escaños del Congreso nacional y 20 del Parlamento Centroamericano. Según algunas encuestas, Daniel Ortega ronda el 40% de intención de voto, Fabio Gadea el 30 y Arnoldo Alemán el 10. El problema es que es muy difícil hacer encuestas en Nicaragua. El “factor güegüense” lo impide. ¿Qué es eso? El Güegüense es un personaje del más antiguo (y elaborado) teatro colonial nicaragüense. Va enmascarado, engaña, defiende astuta y solapadamente sus intereses, oculta sus intenciones.
La primera vez que escuché hablar del “factor güegüense” fue tras las elecciones de 1990. Según casi todas las encuestas, incluidas las que manejaban España y Estados Unidos, Daniel Ortega le iba a sacar casi 20 puntos a Violeta Chamorro. Pero sucedió a la inversa: Doña Violeta barrió a su oponente en las urnas. Creo que sólo acertaron dos hábiles encuestadores extranjeros, Víctor Borge de Costa Rica y Alfredo Keller de Venezuela. Ambos introdujeron en sus indagaciones elementos que les permitían descontar mentiras y dobleces.
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