El 8 de septiembre de 1565 un grupo de exploradores españoles celebró una misa en las costas del norte de la Florida para establecer un asentamiento. Lo llamaron San Agustín porque habían tocado tierra el día de la Fiesta de San Agustín de Hipona, el 28 de agosto de ese año. Allí erigieron la primera parroquia que hoy es reconocida como Basílica Catedral de San Agustín, la iglesia más antigua de Estados Unidos.
Este miércoles, en esa rústica iglesia donde quedó plantada la semilla del cristianismo en Norteamérica, monseñor Felipe Estévez, un inmigrante que salió de Cuba en la adolescencia sin sus padres en un éxodo cobijado por la Arquidiócesis de Miami a comienzos de los años 60, será consagrado como el décimo Obispo de la Diócesis de San Agustín.
“Es impresionante que después de un hiato de 200 años un hombre de Cuba asume de nuevo el liderazgo de la Iglesia en estas tierras”, indicó Estévez, obispo auxiliar de Miami, al explicar que entre los años 1,600 y 1,800 este territorio era guiado desde Cuba.
“Eran parte de una misma realidad cultural y territorial”, agregó Estévez, de 65 años. “Cuba y la Florida fueron parte de una misma diócesis durante dos siglos”.
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