MARTIN SANTIVAñEZ VIVANCO:
Cuando me enteré que Raúl Diez Canseco Terry, fundador de la Universidad San Ignacio de Loyola, viajaba a la India a recibir el premio de la Pryadarshni Academy por su lucha contra la pobreza a través del emprendimiento y la educación, acudió a mi memoria el poderoso recuerdo del día en que lo conocí, hace ya un par de años. Era una de esas frías mañanas madrileñas cuando Iván Ciganer-Albéniz, el francés más peruano de todo el planeta, me prometió algo francamente tentador: te voy a presentar a uno de los grandes emprendedores de tu país. Para mí, se trataba de una apuesta exagerada, porque los peruanos sabemos que si algo tiene el viejo solar de los incas es talento para emprender. Sin embargo, pudo conmigo la curiosidad y acudí a un encuentro que cambió mi percepción sobre cómo y porqué los latinoamericanos debemos innovar en el nuevo orden global.
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