Una ong israelita, interesada en los derechos humanos, denunció a soldados judíos que maltrataron a prisioneros palestinos en la franja de Gaza. No puede sorprendernos que esas cosas ocurran, porque las guerras son el escenario de lo insólito. Pero como Israel es una sociedad democrática, la ong que hizo la acusación no será castigada y, después de la investigación de rigor, de comprobarse su culpabilidad, los soldados tendrán la sanción ejemplarizante que corresponda. Si hubiera sido lo contrario, si por ejemplo los enojosos hechos hubieran sucedido en Palestina o Arabia saudita, la ong denunciadora hubiera sido perseguida por traición y los soldados maltratadores celebrados como héroes. Es así, la Democracia que practica Israel es infinitamente más justa y respetable que el fundamentalismo musulmán.
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