No hace falta asistir al sexto grado para reconocer la prevalencia del sexting. Este fenómeno comienza a surgir con mayor frecuencia durante los años de la escuela intermedia. La palabra sexting emana de la moda lingüística actual de combinar palabras para crear nuevos significados. En este caso sex y texting. Así que, por falta de una traducción formal, aquí llamaré sexto a la acción de enviar textos sexuales, primordialmente fotos de jóvenes desnudos, o semidesnudos, vía teléfonos celulares.
El cortejo entre preadolescentes y adolescentes del sexo opuesto, sus primeros amores y desamores, las pasiones generadas por la ebullición de hormonas desenfrenadas es una costumbre que hoy florece en las pantallitas de sus teléfonos. Si una vez los muchachos jugaban al doctor y la enfermera en persona, hoy se desinhiben frente al lentecillo de las cámaras de sus móviles, y lo que una vez fue catalogado como sexo telefónico hoy se manifiesta a través de sextos.
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