Antonio A. Herrera-Vaillant
Para quienes persiguen utopías Colombia sigue siendo un país lleno de problemas difíciles de resolver. La existencia de una profunda pobreza y marginalidad, la persistente corrupción, la visible presencia del caciquismo y las maquinarias que pastorean votos con incentivos no aceptados por los aspirantes a democracias puras.
Y así podría uno seguir, sin omitir la presencia real – aunque reducida – de bandas criminales que aún azotan ciertas regiones con disfraz ideológico y apoyos externos.
Pero cuando uno mira a Colombia desde cierta distancia es admirable ver un país latinoamericano en pleno proceso de maduración para integrarse al mundo desarrollado: Un país que se sacude la realidad de república bananera para enfrentar la globalización con creciente sofisticación y astucia.
Parte de esta realidad es producto de medio siglo de sufrimiento, de sufrir en carne propia la crueldad insaciable de aquellos que se auto proclaman portadores de una nueva era de civilización. Colombia, al igual que Chile, ya está curada de espanto ante semejantes prédicas.
En Colombia crece la inversión y le iniciativa porque allá el Estado depende del sector privado y no viceversa; y quién no trabaja, no come. Tan sencillo como eso.
Hay más, y es la generalizada devoción por la cultura y educación individual que se respira en la población colombiana, a todo nivel. A diferencia de muchos países, allá el ser educado e informado en un valor que se aprecia y respeta, que no se desprecia cual signo de debilidad troglodita.
En este último rasgo también interviene el factor de modelaje positivo que ofrece una dirigencia social profundamente comprometida con el desarrollo de su propio país.
Lo que aquí llaman con tono peyorativo – pero repleto de envidia – “la oligarquía colombiana” no es más que un vasto reservorio de talento y educación que se sacrifica incesantemente al servicio público. Por eso allá presentan tantos dirigentes cuya seriedad y dignidad contrasta radicalmente con los improvisados especímenes y payasos que tanto abundan en la región.