Por Alexis Ortiz.
Era la década de los setenta del fatigado siglo XIX cuando el humorista caraqueño, en medio de una fiesta, mostró una manzana y recitó: “Por una cual la presente, perdió el paraíso Adán, si hubiera sido Guzmán, se come hasta la serpiente”. Demás está decir que el dictador del momento en Venezuela, Antonio Guzmán Blanco, vanidoso, corrupto y galicado, ordenó la inmediata detención del ocurrente poeta.
Así ha sido siempre en nuestro país y resto de los rincones del planeta. A los tiranos le molestan los humoristas, no tienen sentido del humor ni recato para hacer el ridículo. Sólo ellos pueden hacer chistes, siempre mediocres y humillantes, contra el prójimo inerme.
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