Julio César Rivas
Qué otra cosa puede esperarse de un Gobierno que está desesperado porque no puede contener las manifestaciones populares, sino una actuación judicial represiva como lo es la de recluir en la peligrosísima cárcel de El Rodeo al joven estudiante Julio César Rivas, acusado por los sabuesos de la fiscal general de cometer "delitos atroces" contra la estabilidad institucional de la república bolivariana.
¿Y cuáles son esos delitos atroces cometidos por un joven de 22 años de edad, que sólo se ha atrevido a hablar de libertad, de democracia, de libre expresión de las ideas y de la posibilidad de un mundo mejor para los venezolanos? ¿Acaso Julio César Rivas se paseaba en Valencia cargado de armas y granadas, como el exalcalde de Caracas, Freddy Bernal, cuando estaba en la clandestinidad? ¿Es, quizás, Julio César Rivas, un ladrón de los dineros públicos como lo es la actual mafia de los petroleros en Venezuela? De estos innobles y groseros delitos mayores no puede ser acusado Julio César Rivas, porque él es un estudiante aplicado a las exigencias de las tareas universitarias, brillante en la presentación de sus pruebas y exámenes académicos, apreciado por sus profesores y puntillosamente honesto. Aquí está su falla porque la oxigenada fiscal general le tiene puesto el ojo a aquellos jóvenes que predican y practican la honestidad, porque esto va en contra de la doctrina general del bolivarianismo.
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