jueves, 27 de agosto de 2009

Estimado Señor ALAN GARCIA,


Estimado Señor ALAN GARCIA,
Presidente de la República del Perú:

Debo confesarle que nunca tuve simpatías por su desempeño dirigente, siendo mi opinión más bien favorable a personajes peruanos como el senador Towsend y el ex presidente Toledo, a quienes El Altísimo me dispensó el honor de conocer personalmente.
Pero como Aristóteles sostuvo que la principal virtud política es el coraje, me sentí obligado a enviarle esta nota de reconocimiento a su valentía y generosidad, al facilitar que la Democracia peruana ampare a los patriotas venezolanos perseguidos por el abuso de poder del teniente coronel golpista, Hugo Chávez Frías, entre ellos: Carlos Ortega, Manuel Rosales y Nixon Moreno.
Mientras otros presidentes se dejan amedrentar por la virulencia de Chávez, o ceden a su chantaje petrolero; Usted como Presidente de una nación por mil motivos hermana y admirable como Perú, se hace respetar sin alardes de heroísmo y preserva el orgullo nacional y latinoamericano.