
Arañitas salvadoras
Por: Ricardo Tribin Acosta
Por: Ricardo Tribin Acosta
Mi amigo Germán, mas conocido como el apóstol, solía llamar a la suerte como al apodo de Dios, queriendo con ello resaltar que hay actos de la Providencia que ni entendemos o esperamos, pero que se convierten en una gran dadiva para nosotros. Lo que el decía se relaciona bastante con la historia de aquel soldado quien en medio de la guerra se perdió y fue a caer al otro lado, ubicado dentro de los terrenos de las filas enemigas.
El militar, persona piadosa y creyente, se refugio en una cueva y allí de rodillas le oro al Señor para pedirle que le construyera un muro a la entrada, en el cual nadie pudiese aparecer para sacarlo de allí. Cuando estaba en esas vio a una pequeña araña, quien estaba precisamente en el lugar por el solicitado, tejiendo su red. El soldado suspendió su devota oración cambiándola por una de reclamo en la que le dijo a Dios: Mira yo te pedí un muro y tu me sales con una telaraña? Que clase de Dios eres tu?
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