lunes, 10 de noviembre de 2008

La una... ¿qué?

La una... ¿qué?
DANILO ARBILLA

El mes próximo se reunirán en Bahía, Brasil, los presidentes suramericanos para designar el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y avanzar en la consolidación de esta novel organización regional.
No va a ser fácil: ni la designación del máximo funcionario del organismo ni que éste tome fuerza como un instrumento de acción continental. No es que ya vaya a correr la suerte de tantas ideas, como las del megagasoducto o del ejército continental o de la moneda única sudamericana, todas salidas de la mente creadora del comandante Hugo Chávez. Es una realidad, empero, que, si se escarba, en más de una cancillería campea el excepticismo sobre el futuro de este ''espacio sudamericano'' cuyo Tratado Constitutivo fue firmado en mayo pasado en Brasilia. Ahí se acordó, además, que la sede de la UNASUR estaría en Quito, Ecuador, y que su secretario general iba a ser el ex presidente ecuatoriano (1988-1992) Rodrigo Borja Cevallos.
Borja renunció antes de asumir. Entendió que al cargo no se le dio el poder ni la jerarquía que sus tareas requerían. En definitiva se trata un mero secretario coordinador entre los represenantes y delegados permanentes y por debajo del Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno y del Consejo de Ministros de RREE.
Fue entonces que al presidente Rafael Correa, quien en materia de ocurrencias no le va a la zaga a Chávez, se le ocurrió ofrecérselo al ex presidente argentino Néstor Kirchner. Correa incluyó en su propuesta el cambio de sede, la que sería trasladada a Buenos Aires para mayor comodidad de Kirchner, lo que implicaría ya una primera modificación del tratado. Así de sencillo, si no fuera que la designación del secretario general requiere el voto unánime de todos los miembros y que la candidatura de Kirchner fue vetada de inmediato por el presidente Tabaré Vázquez, de Uruguay.

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http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/317930.html