lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Elecciones Regionales o Plebiscito Presidencial?

¿Elecciones Regionales o Plebiscito Presidencial?Negrita

El próximo 23 de noviembre los venezolanos concurrirán una vez más, espero que de manera masiva, ante las urnas electorales para ejercer un derecho fundamental e irrenunciable del estamento democrático, consagrado en la constitución: el derecho a elegir. Ciertamente que estas elecciones tienen un significado que trasciende lo regional y lo municipal. Tienen una connotación política que huele a esperanza y que ilumina un futuro posible que comienza a perfilarse ante los incrédulos ojos de muchos venezolanos.
En reiteradas oportunidades he ratificado mi convencimiento que el teniente coronel Chávez Frías no tiene, en absoluto, un talante democrático y por ende, no cree en elecciones cuando estas no lo favorecen y por tanto, ejerce todo el poder para obstaculizar su ocurrencia, fomentar los fraudes y sembrar el miedo que paraliza y se convierte en abstención, por depresión o por resignación.
Sin embargo, también he dicho que ante esta situación cierta, nuestra única arma, desde el punto de vista político y de organización de masas, es el voto que se desprende de los procesos electorales, sean estos de la naturaleza que sean, siempre y cuando se aborden con el compromiso de su defensa antes, durante y después del proceso. No existe una estrategia abstencionista en sí misma, esto sólo conduce al fracaso y coadyuva a la táctica chavista. La abstención sólo tiene sentido cuando forma parte de una actitud mayoritaria, global, integrada y orientada al rescate democrático. En cualquier otro caso, siempre es mejor propiciar la participación masiva y militante de los ciudadanos.
Estas elecciones del 23 de noviembre, el teniente coronel Hugo Chávez ha tratado de identificarlas con un proceso plebiscitario de su mandato, ha tratado de radicalizarlas y polarizarlas, como parte de una estrategia desesperada, ante la inminente derrota política y electoral que podría sufrir en seis u ocho de las más importantes gobernaciones del país, a lo cual, debemos agregar, importantes alcaldías en esos importantes estados. Su maniobra, parece no estar dando los resultados que ha esperado o proyectado, lo cual, tiene que mucho que ver con la madura postura de la oposición, centrándose en los problemas que aquejan a las regiones y municipalidades tanto de manera general, como en sus realidades particulares. En otras palabras, los candidatos opositores y disidentes, no han caído en la trampa chavista que, ante esta actitud, ofrece tomas militares, promueve el odio y amenaza con invasión de blindados y cortes presupuestarios. Las costuras de la derrota se le ven al teniente coronel Hugo Chávez claramente, en al menos, seis estados.
Desde mi punto de vista, como venezolanos, no tenemos ninguna excusa válida para negar nuestra participación en esta contienda electoral. Por una parte, quienes todavía apoyan a Chávez, pero rechazan de manera categórica la ineficiente gestión de una gran mayoría de alcaldes y gobernadores oficialistas, deberán decidir entre apoyar la mediocridad, la corrupción, la desidia, la negligencia y el nepotismo en función de una lealtad a un líder que no ha cumplido con las expectativas y que sólo ofrece futuro, cuando ya tiene diez años de pasado. Por la otra, los opositores que demandaron por tiempo, la unidad y que siempre se preguntan: ¿cuándo encontraremos el camino del futuro posible en paz y democracia?, deberán decidir entre esconderse detrás del miedo y abstenerse o enfrentar con valentía la defensa de su derecho a votar y elegir, para lo cual deberán comprometerse con sus líderes a defender su voto.

Articulo El Venezolano Miami,
13 de noviembre 2008
Horacio Medina