
GUSTAVO CISNEROS: VENEVISION CON VENEZUELA
He leído con mucho interés el articulo “La traición de Cisneros” del Sr. Román José Sandía, publicado en Analitica.com y desde luego descubro en ėl un hombre equilibrado, dotado de buen raciocino, que utiliza la metodología y la lógica para llegar a conclusiones y proponer soluciones, razones para felicitarlo, pues otros se guían por la pasión y los rumores, y solo llegan a conclusiones erradas y dañinas. Discrepo con ėl en algunas afirmaciones que creo son resultado de no tomar en cuenta todos los elementos de juicio. Sin pretender “enmendarle la plana” ni creerme poseedor de la verdad absoluta, me atrevo a plantearle algunos comentarios con la esperanza que le sean útiles para profundizar en el tema.
Para ello propongo estudiar el asunto de la posición o actuación de los medios, dividiéndola antes y después de Chávez. Si repasamos nuestra memoria nos encontramos que los medios generalmente han sido “gobierneros”, atendiendo a varias realidades. En un país petrolero como Venezuela los gobiernos –aun los democráticos- han ejercido poderes excesivos sobre la empresa privada y la ciudadanía, y no solo con los medios cuyos permisos, en el caso de la radio y la TV; y las licencias para importar papel, en el de la prensa escrita; sino también otros negocios: la banca, las líneas aéreas, las telecomunicaciones, las industrias controladas, etc. Además es el gobierno quien otorga las concesiones para nuevas emisoras radiales de AM o FM, lo cual es tentador para los radiodifusiones; y finalmente porque el gobierno siempre ha sido uno de los mayores anunciantes, y debemos concordar que a los buenos clientes se les atiende bien. Como puede observar existieron muchas razones para que tradicionalmente los medios fueran consecuentes con el gobierno de turno, sin dejar por ello de hacerle oposición en los casos de abusos oficiales –que también existieron- y de darle cupo y oportunidades a la oposición.
Durante todo el tiempo antes de Chávez, Venevision mantuvo un noticiero imparcial y logró equilibrar sus espacios de opinión con todos los grupos de oposición, concediéndole espacios en proporción parecida a sus posiciones en las encuestas. Evidentemente mantenía buenas relaciones con el gobierno de turno y al mismo tiempo respetaba y ayudaba a la oposición, de todas las tendencias. Siempre fue defensor de la democracia y la libertad. Otros muchos medios también actuaron así, dándose algunos casos excepcionales en que se hacían más gobierneros o más oposicionistas según el partido de turno.
Al principio del actual gobierno Venevision mantuvo su tradicional policita de equilibrio y objetividad. Sin embargo fue Chávez con sus continuos ataques, insultos, burlas, abusos de poder y acciones que todos conocemos y detestamos, en contra de la Iglesia, los partidos políticos, las instituciones, los medios, el empresariado, la dirigencia sindical y la sociedad civil en general lo que llevó a los ejecutivos de Venevision a enfrentar total y abiertamente a Chávez, dejando de ser objetivo y veraz para convertirse en oposicionista radical, y como tantos otros, se lanzó a apoyar la huelga, con los resultados también conocidos.
Fracasada la huelga Cisneros y Venevision sufrieron la retaliación del gobierno, incluyendo amenazas a su persona, sus trabajadores y su patrimonio. Entonces ocurrió la célebre reunión Chávez-Carter-Cisneros, y efectivamente, como califica Sandia: “con bastante retraso”, pero también con amplitud y transparencia. Cisneros informó que no hubo pactos, aunque adoptó la “autocensura” ante una evidente inseguridad jurídica y probablemente para ganar tiempo y recuperarse de los inconvenientes que él y gran parte de los opositores sufrieron. Estas decisiones adoptadas también por otros medios y justificadas en buena parte, produjeron resultados negativos a Venevision que bajó su sintonía y a Cisneros que sufrió un fuerte rechazo por parte de la opinión publica, la cual estuvo motivada por el contraste de la actuación de RCTV, atizada por envidiosos y malintencionados de siempre que se ocuparon de manipular, alterar y magnificar los hechos. Sea oportuna informar –lo cual puede comprobar fácilmente- que quien se ha beneficiado con “mayor participación en la torta publicitaria” producto del cierre de RCTV ha sido Globovision y no Venevision, fundamentalmente porque los anunciantes contratan la publicidad anualmente bajo el régimen de pre-venta y Venevision tiene todos sus espacios comprometidos, no así Globovision que por tener tan poco rating dispone de muchos espacios.
Venevision mantuvo la auto censura y cumplió con toda la normativa y exigencias legales para obtener por solo 5 años la prórroga de la concesión, lo cual está reclamando por medios legales. Cisneros logró mantener activa a Venevision, para beneficio de los televidentes y los trabajadores, pero con razón o sin ella quedó marcado como egoísta, aprovechado y traidor.
Marcel Granier asumió otra estrategia legal y endureció su posición como oposicionista a ultranza. Como resultado perdió la concesión, fue cerrado RCTV y perjudicados televidentes, accionistas y trabajadores. El quedó como héroe y mártir. Actuó bien distinto a como lo hizo 25 años atrás cuando también vencida su concesión, el gobierno de Lusinchi exigió la salida de Carlos Ball como director del Diario de Caracas.
Gustavo Cisneros reaccionó al exceso de críticas y decidió volver a lo que había sido Venevision: un canal de entretenimiento que además tiene noticiero objetivo y programas de opinión con iguales oportunidades para gobierno y oposición, cuando dijo que Venevision no estaba con unos u otros, sino con Venezuela. Esta es una manera cierta de contribuir con Venezuela aunque desagrade a muchos oposicionistas. Las encuestas demuestran que esto se está cumpliendo y la gran mayoría del pueblo lo entiende y lo agradece, no así una porción importante de los encuestados, de los llamados “antichavistas duros” que no desperdician ocasión de acusar a Cisneros de cuanto mal existe o se inventa de la TV, como es el caso de la artista Fabiola Colmenares quien dice haber sido despedida por el hecho de no haber sido seleccionada para actuar en una novela.
No hay nada mas socorrido que un día después del otro. La historia determinará como calificar a Gustavo Cisneros: si como el empresario global, responsable y consecuente con su patria, hacedor de empresas, generador de empleos y bienestar, o como el traidor ambicioso que se plegó a la dictadura chavista. Las encuestas –aun con las pasiones y rumores malintencionados del presente, comienzan a apuntar por la primera de estas afirmaciones.
29-10-07