La nueva diplomacia
DANILO ARBILLA
El famoso caso de ''el maletín de los 800 mil dólares'', al que el gobierno de Venezuela califica de mero tema policial, ha acentuado las diferencias entre Argentina y Uruguay y ha avivado las polémicas entre integrantes de sus gobiernos.
Alberto Fernández, jefe de gabinete del presidente Néstor Kirchner, fue el primero en abrir fuego y dijo que el maletín incautado en Argentina tenía como destino al Uruguay. Las respuestas rechazando los dichos de Fernández no se hicieron esperar. El vicepresidente uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, dijo que era una ''coartada de los argentinos'' y el ministro de Agricultura, el ex tupamaro José Mujica anduvo con menos vueltas: ''como ahora (los argentinos) encuentran dólares en los baños de los ministros, nos quieren tirar el viaje para aca'', declaró a los periodistas.
El secretario de Estado se refería al caso de la ex ministra de Economía Falisa Micelli, que debió renunciar por no tener una explicación convincente para la bolsa con miles de dólares que encontraron en el baño de su despacho.
Lo de Mujica trajo a la memoria otro famoso ''encontronazo'' rioplatense cuando el entonces presidente uruguayo Jorge Batlle dijo que ``los argentinos son una manga de ladrones, desde el primero hasta el último''.
Hay quienes piensan que la situación, ya dificil por el tema de ''las papeleras'' y el bloqueo ''piquetero'' a los puentes que unen (¿unían?) a ambos países, se va a ''recalentar''. Por otro lado están los que no le asignan mayor trascendencia y la enmarcan en la ''nueva diplomacia'' del insulto, a la que desde antes y de vez en cuando recurría Fidel Castro, algun que otro dictador de Africa y que ha impuesto y generalizado el presidente venezolano, con el eco y coro de los presidentes Correa de Ecuador y Morales de Bolivia y en menor medida Kirchner de Argentina.
Favorecido por el precio del petróleo, que otrora a Arafat le permitió llevar la metralleta a la ONU, el comandante bolivariano ha puesto en marcha el nuevo estilo. Por ejemplo, al actual presidente peruano Alan García le llamó ''corrupto'',``truhán'', ''tahur'', ''embustero'', ''ladrón de cuatro esquinas'', ''irresponsable'', ''sinvergüenza'', ''demagogo'' y ''perro faldero'' de Busch. El peruano le respondió calificándolo de ''sátrapa petrolero'', ''reyezuelo del Caribe'' y persona ''con poca hombría'' porque golpeaba a su mujer.
Chávez llamó ''traidor'' al ex presidente peruano Alejandro Toledo y ''cachorro del imperio'' al ex presidente mexicano Vicente Fox, dijo que el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, debía renunciar y que era un ''pendejo'' (imbécil), y al ex primer ministro británico Tony Blair lo calificó de ''inmoral'', ''sinvergüenza'', ''peón del imperialismo'' y de ''aliado incondicional y subordinado al loco (Bush)'', y a los senadores brasileños los identificó como ''loros'' de Washington.
Al subsecretario de Estado John Negroponte lo calificó de ''asesino profesional'', y del Presidente de los EEUU, George Busch, qué no dijo: desde ''loco'' y ''diablo'' a ''genocida'' y ''asesino imperialista'', todo lo que cualquiera pueda imaginar. Correa y Evo Morales también colaboraron en estos ataques al mandatario estadounidense. El primero lo trató de ''torpe''. Evo se privó menos y calificó a Bush de ''terrorista'', además de ''imperialista'' y al hablar de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, la llamó ''Doña Condolencias'' y también calificó de '' traidor'' al ex presidente Toledo.
Hay más muestras y si transcribiéramos todo lo que estos presidentes, Chávez, Kirchner, Correa, Morales, más algunos otros mandatarios ''progresistas'', han dicho sobre la prensa y los periodistas no alcanzaría el espacio de ésta y otra columna más.
Como dijimos, las subas del petróleo, los favorables precios de las materias primas y los buenos vientos que soplan han empujado hasta estas tierras esta nueva diplomacia y algunas otras cosas, como las reelecciones indefinidas, las ''rotaciones'' en el poder y las dictaduras permanentes, aunque éstas en realidad no son tan nuevas porque ya las habían puesto en práctica Somoza, Stroessner, Trujillo y Fidel, entre otros ``ilustres''.