viernes, 13 de enero de 2012

La última cima

Abel Ibarra

La vida del padre Pablo Domínguez fue un milagro hasta el día de su muerte en las alturas del “Moncayo”, montaña nevada de Zaragoza, porque llevaba a Dios en el apellido: Domínguez viene de domingo, el día en que el creador descansó para ver su obra y, también, de Dominus, el Ser Supremo.

A Pablo se le cumplió todo lo que quiso desde que a los doce años decidió que iba a ser cura, según narra en esta película fuera de serie, “La última cima”, su director Juan Manuel Cotelo. Pablo llegó a ser Doctor en Filosofía, escribió cuatro libros, fue Decano de la Facultad de Teología San Dámaso en Madrid, experiencia que lo ayudó a elaborar un discurso irreverente, exento de convencionalismos, cáustico, quizá lleno de las palabras de los comienzos del mundo, porque después de todo en el principio fue el verbo, ¿no?

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