viernes, 22 de julio de 2011

El mito del Eterno Retorno



Abel Ibarra

Existe una gleba electoral subvencionada monetaria y emocionalmente por Chávez que tiene una cabeza borbónica: no olvida ni perdona, a lo que habría que agregar que tampoco aprende, aparte de que tiene un corazón que no escucha el rumor de la calle y se contenta con seguir a pie juntillas el soliloquio de sus latidos mezquinos que no les permiten ni siquiera leer la prensa.
Cuando el otrora Júpiter tonante se vio obligado a confesar que sufría una grave enfermedad (no la nombro por Cábala), comenzaron las plañideras a destajo a jurarle su amor eterno (no vaya a ser que se recomponga) y a lamentarse de que éste pueda no regresar a su pasado de super héroe jactancioso, porque sin él “no se sabe que va a hacer la oposición con nosotros”.
Bueno, la oposición en sus distintas vertientes, porque de eso se trata la democracia, de la diversidad de opiniones como la gasolina que hace mover la vida política civilizada, ha dicho a través de sus voceros de la Mesa de la Unidad Democrática que derrotar a Chávez marca el comienzo de la reconciliación entre los venezolanos, que nos hemos visto obligados a medio vivir en un charco de odio, chantaje y exclusión, que dejó por fuera todo sentido de convivencia.


http://textosyanexos.blogspot.com/2011/07/el-mito-del-eterno-retorno.html