DIEGO ARRIA:
El 26 de septiembre los venezolanos eligieron a los parlamentarios de la nueva Asamblea Nacional que asume funciones el próximo 5 de enero. Una campaña en la cual el régimen centró la casi totalidad de su atención en la figura del presidente venezolano, quien solicitó más apoyo para su proyecto de convertir a Venezuela en un estado comunista que para respaldar a sus candidatos. Resultado: 53 por ciento de los electores lo rechazó.
El revés desencadenó múltiples reacciones del régimen que avizora por primera vez que su líder sea derrotado en las elecciones presidenciales de diciembre del 2012. La primera: declaración del oficial de mayor rango de la fuerza armada nacional de que ``en caso de que la oposición ganase las elecciones presidenciales la fuerza armada no permitiría que asumiera el gobierno''. La respuesta del presidente Chávez fue ascender al grado de general en jefe a su ``leal'' colaborador, identificado en la lista de la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos como cooperador de las FARC en tráfico de armas, drogas y lavado de dinero.
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