Desde la independencia de Latinoamérica ciertas élites locales se miden con parámetros evolucionados en países más desarrollados, omitiendo procesos de adaptación a sus propias sociedades.
Reciente ejemplo son los verdes colombianos, con propuestas de abundante imaginación y encanto. También es evidente que Antanas Mockus ilusionó a numerosos jóvenes idealistas: falta saber si el embeleso durará cuando maduren.
Algunos se crecen ante las derrotas; lamentablemente el Profesor se empequeñeció. Al igual que Petro – pero a diferencia de Santos, del sorpresivo Vargas Lleras, de Sanín y de Pardo – tuvo poca generosidad hacia sus contendores.
Durante los discursos del domingo, los verdes coreaban una desastrosa consigna: “Yo vine porque quise, a mí no me pagaron”. Exactamente la misma utilizada hace años en Venezuela, con resultados totalmente contraproducentes.
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