jueves, 11 de febrero de 2010

Los héroes del 4F

Los héroes del 4F

Paulina Gamus

Escribo justo cuando este gobierno de héroes revolucionarios celebra con todo el fasto que la hazaña merece, el décimo octavo aniversario de la presentación en sociedad del teniente coronel Hugo Chávez Frías. Diez años de planificación y unas horas de tiros, muertos, cobardía y equivocaciones bastaron para dar al traste con la ambición de unos oscuros y hasta entonces anónimos militares. Por ahora no les sería posible tomar el poder por la fuerza y regresarnos a los tiempos de las montoneras del siglo XIX. Sin embargo esas pocas horas cambiaron para siempre la historia de Venezuela. Nadie podía suponer entonces que seis años después Chávez lograría su propósito de ser el amo del país pero no por la fuerza de las armas sino con las armas del voto popular.

Desde entonces Venezuela ha conocido -en un retroceso al siglo XIX- cuanto de arbitrario, violento, corrupto y abusivo puede ser un gobierno que se ha adueñado de todas las instituciones para ponerlas al servicio de un solo hombre. Sus acólitos, atrapados entre el miedo a perder los favores del tiranuelo y la ambición de seguir medrando en un gobierno sin ley, escrúpulos y límites, se han rebajado a niveles inéditos de adulación y arrastramiento. Aquellos revolucionarios ardorosos que hasta 1998 defendían a capa y espada la libertad de expresión, el derecho a la huelga y a la protesta pública, la rebeldía de los estudiantes, la integridad física de los opositores al gobierno y otros derechos humanos fundamentales, hoy justifican y aúpan todo exceso policial, militar y judicial en contra de cualquier disidente. Aceptan, además, que cualquier militar inepto (valga la redundancia) por el solo hecho de vestir un uniforme sea colocado en cargos de la mayor responsabilidad. Se tragan pues un gobierno que más que militar, es militarista. Y aceptan con su boca cerrada y mirando para otro lado, ser tratados con el mismo desprecio y la forma humillante que los oficiales suelen utilizar para dirigirse a la tropa.