JULIO SANCHEZ CRISTO
Absolutamente fantástica y más que descriptiva resulta la carátula de la última revista The Economist. Un señor está arrodillado, desconcertado, mirando un inmenso hueco... Where have all your savings gone?... ¿A dónde se fueron sus ahorros?
Pasan cosas cuando sabemos que esa respuesta no la encontraremos en esta columna y, por ahora, en ninguna. Millones de personas hicieron lo que la lógica indica, ir a un banco y guardar el dinero de la vida, pensando en el compromiso de preservarlo para alguna calamidad, pero primordialmente para asegurarles un futuro a hijos y nietos. Son pensiones, cesantías, simples ahorros que mensualmente hacía la gente, privándose en vida, en la mayoría de los casos, de lujos, tratando de llevar una vida discreta, porque resultaría irresponsable gastar más de lo que corresponde, ya que esto sería tocar un valioso tesoro para la educación, para la casa, para el negocio de la siguiente generación.
continua
http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/335131.html