domingo, 21 de diciembre de 2008

COSAS DE LA NAVIDAD

COSAS DE LA NAVIDAD

Por Alexis Ortiz.

 

Después del aquelarre convocado por Luiz Inacio Lula Da Silva y su combo en un balneario brasilero, en el cual se recibió como héroe al siniestro tirano alterno de Cuba Raúl Castro, nos queda como consuelo arroparnos en el espíritu de la navidad, para olvidar que líderes que apreciamos como Felipe Calderón y Alvaro Uribe, hicieron de comparsa del pragmático Lula y sus socios Chávez, Evo y Ortega, en esta hora menguada.

La navidad es tiempo de reconciliación y paz. Un instante propicio para reclamar la libertad de los presos políticos hundidos en las cárceles de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, China, Zimbavue, Corea del Norte, Siria, Bielorrusia,  Irán, Rusia  y otros territorios del terrorismo de estado, quienes sufren prisión por sus opiniones y sin haber cometido delito alguno.

Y es tiempo de encuentro para la gente diversa y tolerante. Regalar a los amigos y familiares, estrenar vestimenta y adornar los árboles con luces y otros artificios, son tradiciones asumidas por el cristianismo pero que vienen de culturas más remotas, incluso pre cristianas. No es cierto entonces que sean costumbres impuestas por el desenfreno de la sociedad de consumo.

Pero la navidad, la nativitas en latín, se refiere al nacimiento del redentor, de ese Jesucristo que vino a predicar precisamente el perdón y la convivencia. Por eso no se trata de una fiesta cualquiera, sino de una específica de nuestro compromiso cristiano de amor a Dios y al prójimo. No es aceptable entonces que, con el argumento de no ofender a los que profesan otros credos, tengamos que decir "felices fiestas" y no "feliz navidad" como saludo decembrino. Se trata de otra falacia de ese chantaje que se conoce como lo políticamente correcto.

Y como se trata de celebrar el nacimiento del Señor, para la gente de compromiso hispánico es muy importante como emblema de la navidad el pesebre o nacimiento. Tal tradición tiene mucha solera porque viene nada menos y nada más que de il poverello de Asis (San Francisco de Asis), quien en el año de 1223 levantó en la población de Greccio, Italia, el primer pesebre en la historia de la cristiandad.

Esa representación del nacimiento de Cristo en un humilde establo engarza con la necesidad de recuperar la tradición latinoamericana del Niño Jesús, y no del bendito Santa Claus, como portador de los regalos y buenas nuevas para los infantes de todas las edades y clases sociales.

Aprovechemos pues el aliento navideño para renovar nuestro compromiso con la paz, la libertad y la solidaridad con los manipulados, perseguidos y desterrados por el autoritarismo y la demagogia de los insufribles caudillos del neocomunismo.

 

jalexisortiz@hotmail.com