
La Administración en Wall Street y en la Industria Automotriz Norteamericana:
un sonado y reiterado fracaso en los últimos años ©
En el número anterior hicimos un breve repaso de las cualidades del Administrador y cómo esas cualidades surgen de la evolución y crecimiento históricos del desarrollo social, industrial y comercial que dieron origen a los principios, herramientas y prácticas de la Administración como una Ciencia y a su aplicación individual y casuística a cada empresa, situación y momento como un arte aplicado. Los fundamentos de esa ciencia gerencial fueron establecidos en gran medida por los fundadores de la industria automovilistica de nuestro país, particularmente por Henry Ford al introducir su masivo proceso de fabricación del Modelo T, que obligó a plantearse una organización industrial masiva, compleja, y de una escala desconocida hasta entonces.
El sucesivo perfeccionamiento que hizo Alfred P. Sloan al consolidar y hacer crecer a General Motors y tras ese modelo a sucesivas ramas de la producción masiva, incluyendo la banca, el comercio de grandes cadenas, las propias fuerzas armadas y la administración federal, crearon la administración al estilo “americano” como un modelo que siguió el mundo entero, basado en la planificación, la organización, el proceso de mando, la preparación de personal idóneo a las funciones a desempeñar, y el control. El carácter iterativo de ese proceso conducía a su perfeccionamiento contínuo, a descubrir las fallas y corregirlas antes que fuese demasiado tarde para comprometer el futuro empresarial.
Ese modelo hizo desarrollar a su vez un modelo similar de formación en las Universidades y centros de preparación, una banca y unas finanzas que servían de apoyo y palanca al gran proceso nacional de crecimiento y desarrollo sostenido, para lo cual se organizó un conjunto de entes reguladores federales y estatales, un sistema de “checks and balances” característico de la democracia fundada por nuestros antecesores y que ha funcionado por más de dos siglos por ese rasgo auto-corrector y erradicador de todo abuso y desbalance, que es la fuente de todo obstáculo histórico al verdadero progreso.
un sonado y reiterado fracaso en los últimos años ©
En el número anterior hicimos un breve repaso de las cualidades del Administrador y cómo esas cualidades surgen de la evolución y crecimiento históricos del desarrollo social, industrial y comercial que dieron origen a los principios, herramientas y prácticas de la Administración como una Ciencia y a su aplicación individual y casuística a cada empresa, situación y momento como un arte aplicado. Los fundamentos de esa ciencia gerencial fueron establecidos en gran medida por los fundadores de la industria automovilistica de nuestro país, particularmente por Henry Ford al introducir su masivo proceso de fabricación del Modelo T, que obligó a plantearse una organización industrial masiva, compleja, y de una escala desconocida hasta entonces.
El sucesivo perfeccionamiento que hizo Alfred P. Sloan al consolidar y hacer crecer a General Motors y tras ese modelo a sucesivas ramas de la producción masiva, incluyendo la banca, el comercio de grandes cadenas, las propias fuerzas armadas y la administración federal, crearon la administración al estilo “americano” como un modelo que siguió el mundo entero, basado en la planificación, la organización, el proceso de mando, la preparación de personal idóneo a las funciones a desempeñar, y el control. El carácter iterativo de ese proceso conducía a su perfeccionamiento contínuo, a descubrir las fallas y corregirlas antes que fuese demasiado tarde para comprometer el futuro empresarial.
Ese modelo hizo desarrollar a su vez un modelo similar de formación en las Universidades y centros de preparación, una banca y unas finanzas que servían de apoyo y palanca al gran proceso nacional de crecimiento y desarrollo sostenido, para lo cual se organizó un conjunto de entes reguladores federales y estatales, un sistema de “checks and balances” característico de la democracia fundada por nuestros antecesores y que ha funcionado por más de dos siglos por ese rasgo auto-corrector y erradicador de todo abuso y desbalance, que es la fuente de todo obstáculo histórico al verdadero progreso.
© Dr. Fernando Dominguez, Economista, Profesor universitario, funcionario de CAMACOL
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