miércoles, 12 de noviembre de 2008

ESTADOS UNIDOS Y VENEZUELA:


ESTADOS UNIDOS Y VENEZUELA:
DOS ELECCIONES EN LAS ANTIPODAS

Por Alexis Ortiz.

El 4 de noviembre de este año de gracia, hubo un proceso electoral paradigmático en Estados Unidos. El 23 del mismo mes, habrá otro en Venezuela lleno de incertidumbre y nubes plomizas.
El proceso norteamericano tuvo excesos y descalificaciones, favoritismo de los medios de comunicación por un candidato y hasta abundancia económica de un aspirante en comparación con el otro. Pero los señores Obama y McCain se trataron con respeto, no apelaron entre ellos a ataques abominables.
En Venezuela Chávez maltrata a sus adversarios. Los presiona e intimida con el poder del estado. Los insulta y amenaza. Losa acusa sin pruebas de ser agentes de una potencia extranjera, de querer derrocarlo e incluso, asesinarlo.
En Estados Unidos el candidato perdedor acepta sin sobresaltos los resultados electorales. No denuncia fraudes inexistentes ni desluce la victoria del ganador. Antes por el contrario, el señor McCain dice que Obama era hasta ahora su contrincante y en lo sucesivo su presidente. Y el señor Obama dice que McCain es un admirable servidor público.
El delirante Chávez vocifera que sus opositores son corruptos y golpistas, perros al servicio del imperialismo, despreciables escuálidos.
Al terminar las elecciones de EEUU los dos contendientes hablan de la necesidad de cooperar, de trabajar juntos, de la necesidad de enfrentar bipartidistamente los desafíos del futuro.
El virulento Chávez anuncia que va a desconocer a los gobernadores y alcaldes de la oposición que el pueblo elija. Que los va excluir del presupuesto nacional y los va a enfrentar con el ejército. Y para ser más poético, que el triunfo de la oposición es una m…
En Estados Unidos el estado no se involucra en el proceso electoral. El gobierno no puede apoyar con sus recursos a un candidato y las emisoras públicas le dan igual cobertura a ambas campañas.
En Venezuela el ventajismo del gobierno de Chávez es bochornoso. El descaro llega a tanto que, además de inhabilitar ilegalmente a los mejores candidatos de la oposición, se usan hasta los barcos de la marina de guerra, los aviones de la fuerza aérea y las ambulancias de los hospitales públicos, para movilizar a los votantes del chavismo. Amén de que todo el presupuesto del estado está al servicio de las candidaturas oficiales.
Pero hay algo más que demuestra la diferencia de fondo entre una Democracia desarrollada como la norteamericana, y otra desamparada como la venezolana y en general las del tercer mundo. Se trata del vigor y operatividad de las instituciones. En EEUU funciona la división y equilibrio de poderes, lo que hace que el candidato ganador no llegue al poder, sino sencillamente a la administración o gerencia del estado. No puede avasallar a la sociedad, a los otros poderes ni hacer lo que le de la gana.
En Venezuela y en países como Nicaragua, Bolivia y Ecuador, seguidores del modelo autoritario cubano, el ganador de las elecciones siente que llegó al poder para acapararlo, satelizar a los otros poderes, excluir a los adversarios y quedarse en el mando per secula seculorum.
De tal manera que, desafortunadamente, nuestras democracias están en las antípodas.

jalexisortiz@hotmail.com