martes, 23 de septiembre de 2008

BOLIVIA VISTA POR LOS VENEZOLANOS


BOLIVIA VISTA POR LOS VENEZOLANOS
Por Alexis Ortiz.

Desde la infancia a los venezolanos se nos enseñó que Bolivia era un país muy hermano nuestro. La nación que llevaba el nombre del Libertador, y en la cual el Mariscal Sucre gobernó con pulcritud administrativa y respeto a los derechos, sobre todo a los de sus opositores.
Después supimos que Bolivia sufrió numerosas dictaduras, refriegas internas y que perdió territorios, incluso sus costas, en guerras con los vecinos. Y que en esa nación conocida como del altiplano, pero que tiene un paisaje diverso en el cual la altiplanicie es la menor parte, habitan miles de indígenas preteridos, aunque la población, como en el resto de Latinoamérica, es mayoritariamente mestiza.
Con el avance del siglo veinte y la llegada del tercer milenio, los gobiernos democráticos fueron, quizás de modo lento pero consistente, logrando estabilidad política, crecimiento económico y reducción de la pobreza, que afecta de modo similar a indios y mestizos de Bolivia.
Pero el empeño de la Democracia Civil en buscarle un camino de desarrollo integral a Bolivia, fundado en el respeto y auspicio de las libertades políticas y económicas, tropezó con el populismo y clientelismo de dirigentes democráticos que favorecieron la demagogia y la corrupción; la reacción de un sector empresarial desafecto a la libre competencia y amigo del proteccionismo estatal; la acción corrosiva de unos medios de comunicación social nacionales y foráneos, escandalosos e inclinados a divulgar el formato maniqueo de lucha de unos indios nobles y explotados contra unos blancos perversos y codiciosos; y también, unas ong´s internacionales que compraron el simplismo mediático de salvajes buenos y civilizados malos
Dentro de ese cuadro apareció un mestizo disfrazado de indio, burócrata sindical abusivo con traje de reivindicador social, cocalero con pose de puritano, represivo hasta la tortura y el crimen contra sus opositores en la zona que dominaba (la productora de coca de El Chapare), perito en motines callejeros, ambicioso y amoral, que terminó convertido en el caudillo alternativo a la Democracia.
Este caudillo, Evo Morales, usó un método: promover violencia callejera para buscar víctimas, a objeto de acusar a los gobiernos de represivos y lograr al propio tiempo, confusión en su país y simpatías y recursos en el extranjero.
Para el éxito de su método, Morales contó con la pusilanimidad u oportunismo de dirigentes bolivianos, el desinterés de los líderes de América Latina y Estados Unidos, la asesoría política y militar del despotismo cubano (no olvidemos que su vicepresidente García Linera es, desde hace décadas, un agente de Fidel Castro), el financiamiento de los petrodólares del virulento Hugo Chávez, la complacencia de agencias internacionales de noticias y ong´s, y lo que debe dolernos más, sectores de la población que se impacientaron y no fueron capaces de percibir que estaban escogiendo un remedio peor que la enfermedad.
Lo demás es historia que vivimos cada día: con el apoyo de Chávez, Fidel, el fundamentalismo musulmán, el expansionismo ruso, el terrorismo de distintas pelambres y hasta el narcotráfico, Evo Morales reparte un cocktail de violencia y demagogia que está arruinando la economía y destruyendo la Democracia bolivianas. Frente a ese deletéreo desafío del neocomunismo no podemos ser apáticos. En Bolivia se está jugando el destino de la Democracia continental. No podemos dejar solos a los que allá luchan por su libertad, pero también por la nuestra.

jalexisortiz@hotmail.com