viernes, 25 de noviembre de 2011

Tiempo de rebullones

Doña Bárbara, la novela que presenta el choque frontal entre la civilización y la barbarie, nos entregó, con Juan Primito, uno de los personajes más interesantes de nuestra literatura. Este hombre de escasas luces, cuando presentía que algunas de las trácalas de Balbino Paiva con la Doña y el Brujeador, iban a generar consecuencias nefastas para alguien, hablaba de que “los rebullones están alborotaos”, para decir que había malos presagios.

En cierta forma, lo planteado por Don Rómulo Gallegos en la que se considera su obra maestra, así como en otra que, injustamente, no ha recibido igual consideración, El Forastero, plantea el conflicto del retorno de la libertad y la confrontación con el miedo. La reparación del reloj de la catedral, detenido por una bala del general Hermenegildo Guaviare cuando ocupó la capital, tiene el efecto de liberar al tiempo detenido.

Venezuela en estos momentos, como diría Juan Primito, está viviendo el tiempo de los rebullones. Hemos entrado en una confrontación electoral que, en cierta forma, nos recuerda la de Altamira y El Miedo, los hatos de Doña Bárbara y Santos Luzardo. De un lado tenemos un régimen que representa el pasado más oscuro, el reino del miedo y la opresión, del otro a una oposición que ha ido construyendo a su alrededor una alternativa de poder que abre las puertas de un futuro auspicioso.

continua: