BY RICARDO TROTTI
El presidente ecuatoriano Rafael Correa se parece cada día más a su vecino Hugo Chávez. Culpa a los demás poderes del Estado por la corrupción, la inseguridad y la impunidad rampantes, solo para pedir al pueblo que le extienda poderes extraordinarios para combatirlas.
Esta semana Correa propuso una consulta popular, a la que vende como mecanismo de ``democracia directa'', pero que no es más que la manipulación del ciudadano para obtener una licencia que le permitiría limitar la acción del Congreso, controlar al Poder Judicial y censurar a los medios de comunicación. En definitiva, busca por referendo popular lo mismo que Chávez logró mediante una ley que lo habilitó para gobernar por decreto, de espaldas a las demás instituciones.
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