BY CARLOS ALBERTO MONTANER
En América Latina el peligrosísimo juego es a tres bandas: Irán, Venezuela y Brasil.
Irán pretende convertirse en la cabeza del mundo islámico. Para ello, los persas necesitan armas nucleares y forjar un variado frente internacional de apoyo que compense la ojeriza que despiertan en el mundo árabe. Descubrir, por los wikileaks, que Arabia Saudita les pedía a los norteamericanos que destruyeran las instalaciones nucleares iraníes antes de que fuera demasiado tarde, seguramente los preocupa.
Dentro de esos planes hay que situar el violento antiisraelismo y antisemitismo propiciado por Irán. Es, suponen, una causa que galvaniza al mundo islámico. Liderarla coloca al régimen de los ayatolas al frente de ese revuelto amasijo de petróleo y dictaduras que conforman el universo mahometano. Por eso pagan, adiestran y alientan sin recato a los terroristas de Hezbolá. Teherán no quiere ocultar su apoyo a esta organización empeñada en destruir a Israel y ``echar a los judíos'' al mar. Ni siquiera desea evitar que se sepa que sus diplomáticos en
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