jueves, 27 de enero de 2011

Lección para dictadores

La revolución en Túnez, que terminó con una dictadura de 23 años, tiene muy pendientes (y quizás temblando) a otros líderes autoritarios en el resto del mundo. Igual en El Cairo y Pekín que en La Habana y Caracas.
Los dictadores suelen ser paranoicos. Siempre creen que ellos pueden ser los próximos en caer. Y cuando ven que otros autócratas pierden el poder, aprietan internamente a sus opositores para quitarles el aire y las ganas de una rebelión.
El dictador tunecino Zine el-Abidine Ben Ali fue el primer líder árabe en la historia moderna en ser destituido por una revuelta popular. Al dictador tunecino lo derrocaron Facebook y Twitter. No exagero.
La mayoría de los medios de comunicación en Túnez, controlados o presionados por el gobierno, no transmitieron ninguna información relevante sobre las recientes manifestaciones contra la dictadura. Pero fueron las redes sociales de la internet --con el mensaje de ``Ben Ali, Fuera''-- las que convocaron protestas multitudinarias sobre el boulevard Bourguiba, en el centro de la capital tunecina. El resultado fue el fin de la dictadura.


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