viernes, 14 de enero de 2011

COMUNISMO KARDASHIAN

Antonio A. Herrera-Vaillan

Está de moda en la TV norteamericana una serie sobre la vida cotidiana de una familia de nuevos ricos – los Kardashian - que destaca por su mal gusto é insolente ostentación.

El fenómeno Kardashian es antiguo y universal: El torpe despliegue de la riqueza súbita. En Latinoamérica - contra todo estereotipo de sociedad impermeable - siempre han habido enriquecidos súbitamente, frecuentemente gracias a favores de sucesivos gobiernos.

Existe todo un catálogo de rótulos para identificarlos: macarra, hortera, chabacano; charre; siútico; cursi; guarango; grasa; groncho; huachafo; mamón; mamarracho; naco; picúo; pavoso; tilingo, cafona, y así sucesivamente desde la vieja Iberia hasta penetrar todas las esquinas del nuevo Continente.

Hasta tiempos recientes la mayoría de los nuestros nuevos ricos solían perseguir objetivos muy loables: alcanzar la superación social en todos los sentidos. Buscaban a ingresar a niveles superiores de educación y cultura, por lo general imitando – a veces torpemente –a quienes ocupaban posiciones más destacadas de su respectiva sociedad.

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