Andrés Oppnheimer
Una vez más, los turistas latinoamericanos --aprovechando las monedas fuertes de sus países y la debilidad del dólar estadounidense-- están viajando masivamente a Miami y comprando todo lo que pueden. Eso es bueno para Miami, y es bueno para los visitantes, pero el fenómeno debería ponernos un tanto nerviosos.
Ya hemos visto la misma película antes, y no terminó bien. Los economistas dicen que esta vez es diferente, pero admiten que es posible que la historia nuevamente no tenga un final feliz.
Tal como ocurrió a principios de la decada de 1990, cuando los turistas sudamericanos eran conocidos como dame dos entre los comerciantes de Miami, porque solían comprar dos artículos de cada cosa, se está viendo un enorme aumento de turistas brasileros, argentinos y de otros países latinoamericanos en la Florida.
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