Urge crear un Tanque Ideológico administrado y dirigido por su donante inicial y los donantes sucesivos. Consagrado a la acción, el Exilio terminaría prontamente con el totalitarismo en la Isla. Se lo impiden represiva y férreamente las autoridades norteamericanas y un ambiente pacifista fabricado por nuestros enemigos. Realidad tan penosa obliga en esta etapa y en los Estados Unidos a consagrar cuantiosos recursos a fomentar ideas e ideales. Este Tanque Ideológico sería independiente de las organizaciones del exilio y de Colegios y Universidades mediatizadas y hasta enemigas. Documentos en inglés publicados en la gran prensa norteamericana, tarea que no reprimirían los cuerpos de inteligencia de los Estados Unidos ni los cobradores de impuestos. Imaginemos un patriota que destinara un millón de dólares a este tanque ideológico y encabezara los documentos concebidos por académicos de acuerdo a Derecho. No tardaría otro patriota en aplicar otro millón para cumplir su deber y buscar “good will” para sus negocios y empresas. Y una Corporación no lucrativa haría donaciones complementarias. El aporte sería fundamental al lema: “Estamos en guerra por el alma de Cuba y por el carácter mismo de los Estados Unidos de América.” ¿Se quiere honestamente la libertad de Cuba? ¿Se cree que el pueblo cubano tiene el mismo derecho que el norteamericano a vivir en libertad, democracia y Dios, o se piensa que es una ciudadanía de segunda que merece un futuro hipotecado por pestes comunistas? ¿Hubo sinceridad al decir con Martí que la libertad no es negociable? El rechazo a los dialogueros de oficio en busca de propaganda o prebendas o disimulando su complicidad con la tiranía, no se aplica a patriotas que intentan métodos pacíficos para obtener la victoria de la libertad. Lo pacífico digno y sostenido puede contribuir a lo digno violento. Muchos tantean hoy tales procedimientos y merecen respeto. Sin embargo; valga la metáfora, el pueblo del mártir del 19 de mayo no renuncia al combate. Es válido cuanto produzca una libertad plena, una República sin ataduras ni sátrapas.
Sea el Exilio el Auxilio de la Disidencia y la Resistencia Interna.
Fúndese ese Tanque Ideológico.
Confírmese a la oposición y al pueblo cubano su condición de víctimas. Víctimas son la mayoría de los victimarios.
Dígase a las Fuerzas Armadas que ellas no tienen un deber con Castro sino con Cuba... Y que lo entienda así quien sea mambí.
Un pueblo que ha sufrido tanto, quiere y merece un repicar de campanas.
No lo escuchan los oídos de la lógica; sí resuenan en los tímpanos del corazón.
Demos a la ilusión y la esperanza carne de historia.
Qué esas campanas de libertad repiquen clamorosas desde el suelo hasta el cielo de la patria.
