Luis Prieto Oliveira
La comunidad venezolana del sur de Florida, la más numerosa de cuantas constituyen la diáspora venezolana, que se cifra en unos 200 mil individuos, ha echado raíces en esta zona y originado una sociedad y una economía peculiar. Nuestra gente contribuye, de manera notable, al fomento del comercio entre Miami y Venezuela, operación que implica más de 6 mil millones de dólares anuales y genera cerca de 150 mil empleos permanentes y la operación de centenares de empresas de comercio, producción, empaque y transporte de mercaderías entre ambos países.
Esta intensa actividad económica se ha traducido, de manera muy clara, en el crecimiento de la actividad consular venezolana en la región. El Consulado General de Venezuela en Miami, eliminado por una acción caprichosa del régimen imperante en nuestro país, era el más activo de cuantos tiene Venezuela en el mundo. De acuerdo con cifras oficiales, recibía la visita diaria de unas 500 personas que realizaban allí unas 2000 actuaciones consulares y dejaban ingresos netos para la nación de unos 2.5 millones de dólares anuales. Posiblemente la única oficina pública venezolana que produce una clara utilidad financiera.
Por supuesto, aparte de esa utilidad financiera, generaba también un conjunto de beneficios para los venezolanos que han escogido a este vasto territorio, que incluye, los estados de Georgia, y las dos Carolinas, con un área total equivalente a la mitad del territorio venezolano. Para dar una idea de la vastedad territorial sólo debemos mencionar que el territorio de Florida se reparte entre dos husos horarios. Entre Miami y Pensacola, por ejemplo, hay una diferencia de una hora.
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