Líderes de las Américas debatieron el sábado en Cartagena, Colombia, alternativas a la guerra contra las drogas a puertas cerradas, con la participación de Barack Obama, la ausencia de Hugo Chávez por motivos de salud, y divididos por la exclusión de Cuba.
Treinta y un jefes de Estado y de Gobierno respondieron a la convocatoria para debatir sobre integración y cooperación para la prosperidad, pero el acuciante drama de la guerra contra las drogas con sus decenas de miles de muertos en América Latina y el Caribe y la anacrónica marginación de Cuba concentraron la atención del foro.
Además de Chávez, no participan los presidentes de Ecuador y Nicaragua.
En su discurso inaugural, el anfitrión de la cumbre, el presidente colombiano Juan Manuel Santos, invitó a hacer "un alto en el camino" en la guerra contra las drogas lanzada en 1971 por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, para iniciar una discusión que "contemple los diferentes escenarios y las posibles alternativas para enfrentar este desafío con mayor efectividad".
continua