sábado, 18 de junio de 2011

La ilusión de un vestuario de telenovela

Ivonne Gómez igomez@elnuevoherald.com


En su taller de vestuario en los estudios de Venevision Productions, en Medley, a las afueras de Miami, Grisel Torres alcanza a imaginar todas las ocasiones y situaciones como bodas, reuniones de trabajo, escenas de dormitorio, salidas al campo, persecuciones de policías y ladrones, bautizos de una telenovela. Así es como ha logrado organizar un clóset del tamaño de una bodega, repleto de ropa para vestir a los actores y actrices en cualquiera de las situaciones de una telenovela.

“Empecé en el 2004 en un cuartito pequeño, no sabía ni cómo íbamos a caber con la máquina de coser. Poco a poco, fui tomando dos cuartitos y ahora tenemos dos bodegas”, dice orgullosa Torres, mientras descuelga el traje de novia que usó Eva González, interpretada por Blanca Soto, en el capítulo final de Eva Luna; el de Victoria, por Sonya Smith, en Olvidarte jamás, así como parte del vestuario que, en la misma telenovela, eligió para disimular la barriguita de Elizabeth Gutiérrez, cuando representaba a la villana Isabella y quedó embarazada en la vida real antes de concluir las grabaciones.

En uno de los maniquíes, están los de Clemencia, el personaje que interpreta Marjorie de Souza, en la telenovela Sacrificio de mujer , que se transmite actualmente por Univisión.

“Ella empieza como una jovencita pobre que, después de quedar huérfana, tiene que irse a vivir en la calle para luego convertirse en una empresaria. Cada transformación en su vida la seguimos también con el vestuario adecuado, ella madura y llega a ser una mujer de 50 años, que tenemos que vestir de acuerdo a su edad. Recurrimos también a la ropa para hacerla lucir mayor”, indica.
continua

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