domingo, 21 de noviembre de 2010

El sueño y la pesadilla americanas

CARLOS ALBERTO MONTANER:

Casi todas las personas del planeta tienen dos identidades: la nacional y la ciudadana. La identidad nacional es subjetiva. De una manera natural, como se respira o se suda, uno se siente parte de cierta tribu. El habla, la gesticulación, las referencias culturales nos dotan de algunos rasgos comunes. Esa identidad comienza a forjarse en la niñez, pero se consolida en la adolescencia.
Hay un momento en el que la persona no duda: se siente francés, español o norteamericano. Cuando cree que la nación peligra --por ejemplo, el 11 de septiembre de 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas--, la reacción es totalmente emotiva. Siente la agresión como algo personal aunque esté a mil kilómetros de distancia. En esos tensos instantes responde a los símbolos inscritos en su cerebro. Los himnos y las banderas lo sacuden emocionalmente y es capaz de matar o morir en defensa de la tribu. Siente que ama a su patria y sufre por ella.

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