BY JIM WYSS
El doctor José Gregorio Hernández murió hace 91 años, pero, para los creyentes venezolanos, todavía responde a quienes lo llaman.
El médico rural del pueblo de Isnotú se hizo famoso a principios del siglo XX por atender a los pobres e indigentes, incluso mientras era el médico personal del presidente, además de un conferencista universitario y un prolífico y respetado autor.
Pero cuando murió en 1919, a la edad de 54 años, atropellado por un auto mientras se apresuraba para ir a atender a un paciente anciano, su estatus y sus poderes de curación no parecen haber sufrido otro cambio que el de aumentar.
La iglesia católica de Venezuela declara que ha recibido cientos de cartas donde se reconocen los favores y los milagros que el médico ha concedido desde el más allá. Sin embargo, las gestiones para lograr la beatificación del doctor parecen estancadas.
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