viernes, 9 de julio de 2010

La Granja,” no de Orwell, sino de Chávez

El mayo pasado, una hacienda privada ubicada en medio de las praderas de Venezuela fue confiscada por el presidente Hugo Chávez. Posteriormente, Chávez describió que el dueño de la hacienda “ahora anda por ahí chillando, y dice que va a recuperar su tierra. Tendrá que tumbar a Chávez para recuperar su tierra, tendrá que tumbar a Chávez para recuperarla porque ahora esa finca es del pueblo.”

El dueño de la hacienda es Diego Arria. Mientras Chávez ha calificado a Arria como un “cadáver insepulto” del pasado de Venezuela, Arria difícilmente cabe en esta descripción.

Con setenta años de edad, Arria se ha desempeñado como Embajador de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), como Secretario General Adjunto de la ONU, y como asesor personal del ex Secretario General, Kofi Annan.

Arria acaparó la atención mundial cuando, como Presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, condenó a la comunidad internacional por no haber actuado decididamente en contra del presidente serbio Slobodan Milosevic por su trato brutal hacia los musulmanes bosnios. Arria fue el principal testigo durante el juicio seguido en contra de Milosevic por el genocidio en Srebrenica. Antes de trabajar en la ONU, Arria era una figura política en Venezuela. Entre otros cargos públicos, Arria había sido gobernador de Caracas en la década de 1970.

Lea el artículo original aquí.
http://www.huffingtonpost.com/thor-halvorssen/venezuelas-animal-farm_b_635524.html