domingo, 28 de febrero de 2010

COLOMBIA VIVE EN NOSOTROS

COLOMBIA VIVE EN NOSOTROS
Por Alexis Ortiz.

Hugo Chávez gobierna con visceras y nudillos, pero es un comediante aventajado. Sería un tipo divertido, si sus desplantes no le costaran tan caro a Venezuela, en despilfarro presupuestario y agobio de la ciudadanía. Chávez es un guerrerista reculador, que ha hecho del insulto una pasión.

En la última desteñida Cumbre de Presidentes latinoamericanos, Chávez insultó al mandatario colombiano, Alvaro Uribe, con el mismo frenesí rabioso con que antes atacó a Fox, Lagos, Alan García, Vargas Llosa, a los obispos, a su propio Insulza, a Aznar, a Bush, a Obama, a los líderes de Israel y de Holanda y a todos aquellos que no se intimidan con sus rabietas ni ceden al chantaje petrolero.
Aunque luzca ocioso, tenemos aquí que comparar a Chávez y Uribe. Chávez fue un oficial mediocre que ni siquiera pudo aprobar su curso de ascenso, nunca tuvo experiencia de gobierno y su ambición desmedida lo condujo a la condición de golpista fracasado. Como presidente de Venezuela su balance no puede ser más ruinoso.
Después superar una década de gobierno y de disponer de más de 900 mil millones de dólares y del control absoluto de todos los poderes, el resultado de su gestión se traduce en crecimiento de la pobreza, el desempleo, el desabastecimiento y la inflación. El desenfreno de la corrupción y el atropello a los adversarios democráticos. Todo eso en medio de la inseguridad y el deterioro de los servicios públicos más espantoso de la historia de Venezuela.
Mientras que Uribe hizo una carrera académica y como funcionario público más que eficiente y exitosa. Como director de aeronáutica del gobierno de Gaviria, Alcalde de Medellín, Gobernador de Antioquia y Senador, este hombre recio, racional y disciplinado, graduado en Harvard, dio siempre muestra de brillo y eficacia.
Alvaro Uribe, a diferencia de Chávez, tiene una obra de gobierno que exhibir. Con él se avanzó espectacularmente en la pacificación de Colombia, el país mantuvo un crecimiento consistente, se respeto el pluralismo político y las libertades económicas y, desde luego, su popularidad crece en los tiempos en que naturalmente los gobernantes se desgastan.
Lo lamentable entonces de las agresiones de Chávez a Uribe y a Colombia, está más bien en la artificial separación que el delirante caudillo quiere hacer entre pueblos por mil motivos hermanos. Ya hemos escrito otras veces que a Venezuela y Colombia no les queda otro camino que la alianza y la fraternidad hasta el final de los tiempos. Somos vecinos y no nos podemos mudar.
Además si a ver bien vamos, tenemos que concluir que en verdad no hay razones históricas, geográficas, económicas y de otra índole, para que Colombia y Venezuela, que son tan complementarios y parecidos, sean dos países distintos. Es algo que Miranda y el Libertador percibieron cuando alentaron la creación de la Gran Colombia y que Chávez, en su atrevida ignorancia no puede entender, a pesar de que se solapa en un disfraz de bolivariano.
Pero la gente venezolana de buena voluntad si es capaz de verlo. Por eso amamos a Colombia y sentimos que vive en nosotros y que ningún descocado ambicioso nos va a separar.

jalexisortiz@hotmail.com