Escrito por George Will
WASHINGTON – Con 20.000 delegados, activistas y periodistas viajando en avión hasta Copenhague con destino a la última oportunidad de la Tierra, las emisiones contaminantes derivadas de la cumbre del calentamiento van a ser la única consecuencia de importancia de la cumbre del cambio climático. Sus organizadores tenían las esperanzas puestas en que pudiera dar lugar a límites vinculantes de emisión, un sistema tributario global para redistribuir billones de dólares y control administrativo sobre las elecciones de todo hijo de vecino.
China, experta en la política de apariencias característica del terreno negociador del cambio climático, sólo promete reducir su “intensidad de emisión contaminante” - las emisiones contaminantes liberadas a la atmósfera por unidad de producción. Así que las emisiones de China crecerán.
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