BY ARMANDO GONZALEZ
Como introducción al tema del título, permítanme una analogía producto de mi imaginación: Hace varios meses, el presidente Obama nombró al general Stanley McChrystal como jefe supremo del ejército de Estados Unidos en Afganistán con la encomienda inmediata de presentar un plan de acción para proseguir, hasta ganar, la guerra que el candidato Obama había caracterizado como ``una guerra de necesidad''. A finales de agosto, el general McChrystal presentó su plan, que se caracterizaba por el aumento de 40,000 soldados a las tropas que ya se encontraban en Afganistán. Estaba claro, tanto para el general como para el presidente, que la solicitud era controversial.
Imaginemos ahora que, en medio del controversial debate, la prensa hubiera descubierto docenas de comunicaciones electrónicas, e-mails, entre el general, su staff, y políticos, y que estos e-mails indicaran una conspiración para exagerar las condiciones en el campo de batalla como forma de poner presión al presidente y al Congreso para aprobar las recomendaciones del general. ¿Cómo creen ustedes, amigos lectores, que la prensa nacional habría reaccionado? Yo sugiero que habrían pedido la cabeza del general en bandeja de plata, así como otras partes inmencionables de los miembros de su staff en otras bandejas de plata. Piénsenlo ustedes y saquen sus propias conclusiones.
Continua
http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/609177.html