
Sentir y estar
Por : Ricardo Tribin Acosta
Por : Ricardo Tribin Acosta
En una reunión foro y de testimonios, en donde se estaban compartiendo abiertamente las problemáticas de los asistentes, alguien contó algo que dejo perplejos a quienes allí asistían. El hombre era hijo de una mujer que había ejercido la prostitución, para poder sostener a sus hijos. Su origen era muy humilde y la educación casi que ninguna, lo cual le restaba muchas oportunidades. Esta persona contó que había sufrido mucho por esto al crecer y que por ello se le había generado un gran resentimiento hacia su madre, a la cual en diversas ocasiones había tratado muy duramente.
Con el tiempo, la madurez y las experiencias obtenidas en el transcurso de su vida, entendió que lo que ella había hecho merecía su perdón y que por tanto, ya en edad mayor, le dio todo ese cariño que no había podido extenderle de joven. Y porque la perdonó? Por algo muy simple.
Continua: