jueves, 6 de diciembre de 2007

Referendum en Venezuela: Nace un nuevo dinosaurio?


Referendum en Venezuela: Nace un nuevo dinosaurio?
Carmen Beatriz Fernández y Leopoldo J Martínez


La conclusión más importante de este proceso electoral es que existe una brecha cada vez más amplia entre el comportamiento político del elector de las grandes ciudades versus el elector rural o el de ciudades menores.
Pese a que el chavismo pretende explicar su pugna política en términos de lucha de clases y pobres contra ricos, es cada vez más claro que la dicotomía real está entre habitantes urbanos y habitantes rurales. Esta brecha hace que las encuestas que focalizan su muestreo en grandes ciudades se equivoquen con frecuencia. Esto también puede inducir al error en encuestas y Exit Polls, que por conveniencia logística suelen aplicarse en los sectores más densamente poblados. Si existe una diferencia importante en esta variable rural-urbana en cuanto a la conducta política, es claro que un estudio sobre cinco ciudades principales o en las diez o doce ciudades principales tendrá problemas a la hora de generalizar resultados. Fueron precisamente encuestadoras que tienen patrones de cobertura muestral rural-urbanos quienes más se acercaron a los resultados del referéndum constitucional.
Chávez viene perdiendo a las ciudades y concentrando sus fuerzas en las áreas menos urbanas del país. Por eso se ve obligado a trasladar cada vez más gente cuando desea celebrar manifestaciones multitudinarias. Es lógico por otra parte que el chavismo pierda a las ciudades, porque los procesos de afectos y desafectos políticos suelen ser bidireccionales y Chávez no quiere a la ciudad: el verbo presidencial permanentemente privilegia lo rural sobre lo urbano, y en sus discursos suele evocar una suerte de nostalgia por el campo al tiempo que desvaloriza lo urbano y desprecia la ciudadanía. Sus valores son los del guerrero rural y no los del ciudadano.
Perder a las ciudades para el chavismo no es un hecho menor. Es muy grave. No hay política sin ciudad. No hay ciudades sin política. La ciudad es la esencia de la política. Negarse a reconocer esta realidad por parte del nuevo partido chavista PSUV es apuntar a la extinción y a su rápida conversión en dinosaurios de la política. No lo tiene fácil el chavismo a partir de ahora, no sólo este resultado urbano-rural les obliga a una reconceptualización profunda, sino que se inicia con la derrota una búsqueda de culpables que puede devenir en una hiriente sangría.
A todo el mundo le sorprendió mucho el reconocimiento de la derrota por parte del Presidente. Más aún, luego de un oscuro incidente, aún no aclarado, según el cual sobre las 6 de la tarde fue emitido un cable de Reuter, dirigido a medios internacionales, con información que habría salido del palacio de gobierno, según la cual, y de acuerdo a tres supuestas encuestas de salida (Exit Polls) el SI que apoyaba el presidente sería ganador con 6-8 puntos de diferencia. Por este cable El País de España daba ganadora a la opción presidencial a las 8 pm hora de Caracas en su página web. Tres horas más tarde afirmaban lo contrario. El episodio sugiere que podría haber intenciones de hacer un fraude burdo por parte de algunos actores del chavismo
Se dice que un elemento importante que ayudó a reconocer la derrota es que se estaban esperando las actas de los fuertes en donde votaban los militares acuartelados para ver cual era la tendencia en el mundo militar (desde la Constitución del 99 los militares votan). Estos resultados habrían dado una correlación de fuerzas bastante favorable al NO, lo cual unido a la postura del General Baduel presionando al reconocimiento habría influido en éste.
Finalmente, pero muy importante, al final Chávez es mucho mejor político que militar, y en las horas cruciales toma decisiones mirando al futuro y no a la coyuntura. Su discurso de aceptación de la derrota fue impecable. No obstante, en las actuaciones inmediatamente posteriores parece haber perdido la sindéresis acudiendo a la descalificación y alejándose de la rectificación que se espera de cualquier político derrotado en una consulta. Más aun, ha insistido en llevar adelante la propuesta a pesar de los resultados negativos del referendo, un gesto que luce grotesco y desafiante. Es lógico, Chávez tiene un proyecto político que se basa y nutre del conflicto. Sus apoyos en el extremo radical son vitales para mantenerse en el poder y esa audiencia difícilmente comprende que la revolución reconozca resultados electorales si eso pone en juego el proceso. A ellos también tiene que hablarle el Chávez, de lo contrario la derrota se convierte en algo peligrosamente contagioso y puede conducir a un derrumbe, particularmente cuando en el cierre de campaña el discurso del Presidente era que la lealtad para con él implicaba automáticamente el voto por el SI. Por otra parte, esta intervención radicalizada tiene como propósito hablar a los Militares y se origina en la versión de prensa nacional escrita por el periodista Hernán Lugo y recogida por CNN que narra una supuesta cronología de eventos que culminaron en presiones militares para que Chávez aceptara los resultados. La imagen de aceptar democráticamente los resultados electorales estaba en positivo proceso de expansión y tenia eco en voces muy calificadas como el Secretario General de la OEA, este comportamiento empaña esa tendencia. Chávez le sale enérgicamente al paso a las versiones periodísticas flaqueado por militares y seguido de un pronunciamiento del Ministro de la Defensa. El Presidente no puede, en su particular óptica revolucionaria, darse el lujo de que se venda la imagen de que es débil en el mundo militar ni puede aceptar que hay un sector castrense que responde a la institucionalidad constitucionalista encarnada por el llamado del General Baduel, pues estos deben entrar en cintura o correr con las consecuencias. Por eso, la insistencia de que todo es parte de un plan conspirativo.
Otro ganador relevante de todo este proceso es la Institución Electoral, entidad que merecía muy poca confianza por buena parte de la oposición a Chávez y que, con la victoria del NO podría recomponer su imagen, y convencer a buena parte de los abstencionistas (44% del país para este proceso) que desconfían del árbitro en acudir a las urnas en un próximo evento.

En relación al tema de la abstención electoral vale la pena precisar que la misma, que era el mayor dolor de cabeza para los opositores, termino siéndolo para el gobierno. Por razones que iremos conociendo la maquinaria oficialista no movilizó exitosamente a los seguidores, bien censados y ubicables a través de largas listas de las Misiones y otros esfuerzos gubernamentales. Ya comienzan a aparecer acusaciones desde la base del PSUV sobre la falta de comunicación efectiva entre los dirigentes y los seguidores del Presidente. Lo cierto es que aflora ahora un elemento de gran importancia, el Chavismo tiene que enfrentarse a una realidad: Chávez no puede ser candidato. Eso coloca al líder de este movimiento en la necesidad de apuntar su sucesor o “destapar el gallo”, para usar aquel lenguaje conocido en los tiempos en que el PRI gobernaba a México de forma hegemónica. No existe hoy nadie que aglutine en este sector como lo hace el Presidente, y los conflictos entre sus más importantes dirigentes son evidentes y difíciles de superar. Quizás el Chavismo sin Chávez tendrá que enfrentar lo que ha sido una pesadilla para la oposición estos largos nueve años: la dificultad de la unidad.