
Con las tétricas imágenes de fondo de perros degollados por campesinos indígenas como escarmiento para los que se opongan a las reformas del gobierno, cuatro gobernadores bolivianos denunciaron ayer en Miami que la democracia de su país ``ha muerto''.
''En el país hay una dictadura sindical donde no se respetan los derechos de los ciudadanos'', aseguró el gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes. ''Ya no vivimos en democracia y existe el peligro de una guerra civil'', agregó.
Los gobernadores rechazaron la injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez en el convulso proceso político de Bolivia mediante donaciones millonarias sin control y el espionaje de los miembros de la oposición por parte de agentes cubanos y venezolanos.
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