"Sandy, el huracán,
ha dejado varias lecciones. 1) Las respuestas eficaces a las catástrofes
requieren de mucho Estado, no de mucho mercado. El actor fundamental cuando
ocurren desastres naturales es el Gobierno, no la empresa privada. 2) Los
enfrentamientos políticos dejan de interesar. La gente exige rescate y ayudas
concretas, no discursos y debates ideológicos. 3) Los protagonistas más
importantes son los gobernadores y alcaldes de las localidades más afectadas,
no el presidente. Si bien Barack Obama desempeñó un eficaz —y muy aplaudido—
papel, fueron el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el gobernador de
la devastada Nueva Jersey, Chris Christie, los dirigentes que respondieron más
directamente a las necesidades de las víctimas de Sandy."
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